Que fácil es hoy en día que el iluso de turno salte de su asiento, con un subidón de volumen correspondiente y el falso relieve 3D en su jeta, el electroshock que desfibrila los sentidos medio muertos en esta maravillosa era del estéreo y el color. Pero a más de un director actual quisiera verlo en las condiciones y días en los que se remango el insigne director Murnau, en la época en la que el cine era un animal recién nacido, que no sabia hablar y veía en blanco y negro. Ahí es donde la artesanía del celuloide era el único arma para hacer sentir al espectador, y cuando se trataba de inspirar terror, solo tenias una mirada, una sombra, y poco más... Tu aliado era la fuerza visual, pero la autentica.
Tan famosa como la película es la historia que la rodea: es de conocimiento general que "Nosferatu" es una adaptación libre de "Dracula", la famosa novela de Bram Stoker, pero Murnau no pudo conseguir que la viuda del escritor irlandés le cediera los derechos de adaptación, por lo que se escribió el guion cambiando ligeramente la trama y sustituyendo los nombres de los personajes principales. Así tenemos la historia de un joven empleado de bienes raíces llamado Hutter, que viaja desde Bremen a Checoslovaquia al castillo del misterioso conde Orlock, quien compra unas propiedades en la ciudad natal de Hutter con intenciones bastante siniestras. En realidad, el conde es un vampiro que trae consigo la muerte y la peste a la ciudad, devorando a sus indefensas victimas y poniendo sus ojos en la joven y bella esposa de Hutter, Helen.
Absolutamente todo en esta pieza de culto es un regalo para los ojos: aquella casa terriblemente bella desde la ventana de Hutter, las puertas de la aterrada ciudad marcadas con una cruz de tiza, las ratas en los ataúdes o la celebre escena de Nosferatu levantándose del suyo ante la bizca mirada de un tembloroso marinero. Seria pecado mortal obviar el magistral tratamiento de las sombras en manos del director, y no solo hablo de la negra figura en la escalera (uno de los fotogramas mas famosos del cine), sino esa mano en sombra que aprieta el corazón de Helen y provoca en esta ese estremecimiento tan teatral. Sombras que aun hoy siguen generando julepes.
El director escogió para el papel del conde a Max Schreck, quien iba a ser el primer vampiro en la gran pantalla, un extraño hombre del que pocas cosas se conocen alimentando aún más la leyenda. Dueño de un gran talento para la interpretación, la falta de datos sobre su vida y que su apellido en alemán signifique "miedo", llegaron a fomentar el mito creyendo que en su vida real practicaba el vampirismo. Razón por la cual, Murnau lo eligió por ser el actor perfecto al no tener que representar ningún papel, sino a el mismo.
Otro de los rumores sin desmentir sobre la película es que la protagonista femenina era una toxicómana contratada por el director para que fuera en realidad mordida por Max, y que murió durante la filmación. También se rumoreaba que varias personas del equipo desaparecieron durante el rodaje. Cierto o no, Max Schreck siempre le ha robado un halo de misterio y una presencia terrorífica que aun hoy, a más de 90 años del estreno de la película, inquieta al verlo en la pantalla.
Calificación: 9/10
Película Online:

faaaaaaaaaa
ResponderEliminarMuy interesante que sea Dracula con cambios. Me la agendo para cuando termine el libro, así no me adelanto el final.
Buena idea. Si bien es una película muda, en blanco y negro y con actuaciones de la época, te juro que el chabon te hace cagar en las patas
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